Bosque mediterráneo, dehesas, llanos cerealistas, pantanos y regadíos forman un conjunto de ecosistemas que dan forma a nuestra comarca. Una diversidad en cuanto al uso del suelo que se traduce, como no, en una diversidad de vida silvestre de forma general, y muy especialmente de una diversidad ornítica, característica de estas tierras.
Esta diversidad natural está claramente marcada por dos aspectos fundamentales, la conservación en estado puro de gran parte de nuestro territorio y la integración de las actividades cotidianas con el medio que les rodea de una manera respetuosa.
Un pasado dependiente de grandes latifundios ha permitido que ahora nuestro territorio pueda presumir de conservación y preservación de un entorno muy poco degradado y transformado, pudiendo ofrecer zonas y enclaves que el viajero no podrá encontrar en otros lugares, como los riberos del río Almonte, donde 120 Km. de río libre, transcurren en su mayoría por nuestra comarca, sin obstáculos que impidan su fluir, dando lugar a una fauna y una flora, que nada tiene que envidiar a zonas próximas con algún estatus de protección.