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Una paloma blanca como la nieve me ha picado en el alma como me duele. Que no se va la paloma, que no. Que no se va que la tengo yo. Y si acaso se fuera, ella volverá, que tiene los pichones a medio criar. Que no se va la paloma, no que no se va que la tengo yo. Una paloma blanca como el granizo me ha picado en el alma, sangre me hizo. Esta calle a lo largo la ronda un tuerto. Con un ojo cerrado y el otro abierto. Esta calle a lo largo quien la ha barrido que el bordón de mi espada se me ha perdido. El bordón de tu espada yo lo he encontrado por tener algo tuyo no te lo he dado. Como quieres que vaya de noche a verte si el río de Garciaz no lleva puente. Tu marido y el mío van a por leña y se vienen huyendo de la cigüeña.
Tu marido y el mío son escribanos y en la letra parecen primos hermanos. Camino de Trujillo me corté un dedo y una trujillanita me ató un pañuelo. La zambomba está mala ¿qué la daremos? Una tunda de palos que la matemos. ¿Cómo vienes a verme, amor, tan tarde? Si me estoy desnudando para acostarme. Si te estás desnudando, vuélvete a vestir que muchos malos ratos paso yo por tí. Si pasas malos ratos, amor perdona, que yo no soy el ama de mi persona. Si tu no eres el ama de tu persona levanta y dame un beso, blanca paloma. Un beso no te doy, no me conviene, el día que sea tuya aquí me tienes.
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