Foto titulada “La Marrana”

Mensaje: Dentro de la inmensa riqueza que esconde el berrocal trujillano y su indiscutible valor natural, alberga tesoros culturales que permanecen en el olvido no solo de las instituciones sino de los programas educativos de nuestros escolares. Si algo no se conoce difícilmente se valorará y se conservara. Es lo que ocurre con un edificio que ha estado presente en mi infancia como en la de todos los trujillanos y que lejos de recibir nuestra protección y cuidados, continúa a su suerte. Se trata de la Ermita de Santa Ana y su edificaciones anexas, como esta zahúrda que lejos de un valor artístico tiene un enorme valor etnográfico, conservando el  encanto de lo realizado para perdurar.

Autor: Jesús Vega Parra