Puentes de la comarca Miajadas-Trujillo

En el amplio territorio de la comarca de Miajadas-Trujillo podemos encontrar hasta de quince puentes históricos. A pesar de sus evidentes diferencias en tamaño y forma, todos ellos presentan algunas características comunes, como la de salvar ríos de manera elegante y eficiente, tener un carácter pétreo, o la de sustentarse sobre arcos de diversa tipología. Testigos de épocas pasadas, muchos de los puentes que se pueden encontrar en nuestra zona llevan en pie cientos de años aguardando el paso de bestias y caminantes. Ya sean de origen romano, medieval o posterior; su conservación en el tiempo atesora un rico patrimonio del que todos somos acreedores, por lo que es una obligación velar por su mantenimiento y conservación como un padre cuida de su hijo. No tendría sentido intentar comprender nuestra irregular y encajada red fluvial sin prestar atención a sus puentes, ya que es mucha el agua que durante siglos ha pasado por ellos. Ríos como el Almonte, no gozarían de la misma entidad sin su magnífico Puente del Cardenal, originario del s.XV con nueve ojos y monumental templete labrado.

En nuestro territorio fue notable el peso de La Mesta, aquella organización de origen medieval poderosa por sus abundantes privilegios. Esto explica que muchos de los puentes que encontramos estén completamente ligados a la historia de la trashumancia. Ellos son testigos directos del paso de las miles de cabezas de ganado que en busca de pastos frescos estacionales atravesaban el Sistema Central, permitiendo estas infraestructuras pétreas la armoniosa comunicación entre las dehesas extremeñas y castellanas.

En pleno cordel se localiza el Puente de “La Lavaera”, en La Aldea del Obispo, salvando de manera efectiva el cauce del Río Tozo con hasta nueve pequeños arcos apuntados.

Sobre los protegidos riveros del Río Magasca podemos encontrar una buena muestra de estos pasos seguros, siendo quizás el más representativo el Puente Romano del s. II de la Cañada del Puerto de Miravete, en Trujillo de gran belleza.

 

También en nuestros dominios tenemos puentes que salvan grandes accidentes geográficos y unen pueblos. El mejor ejemplo puede ser el popularmente conocido “Puente del Santo” sobre el Búrdalo, de considerable altura y actualmente inhabilitado para el tráfico.

Algunos puentes tienen la función de permitir la entrada y salida de la población por sus zonas más accidentadas, como es el caso del singular puente sobre el Río Garciaz, en la población que da nombre al mismo río.

De gran hermosura por sus arcos de medio punto y entorno natural es el Puente romano del Río Tozo, en el término municipal de Torrecillas de la Tiesa. Caminar por su coronación nos hace transportarnos al pasado, cuando los trayectos se cubrían a pie o a caballo.

No sería completa la visita de la localidad de La Cumbre sin acercarnos a uno de sus más emblemáticos monumentos, “La Puente” sobre el río Gibranzos. El mismísimo Pascual Madoz, recoge la historia de esta infraestructura en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, (Madrid, 1845-1850).  Gracias a esta labor de documentación tenemos constancia de que “La Puente” se construyó a espensa de La Cumbre en el año 1790 y que su altura es de 4 varas. También se recoge que en aquella época este río de fuerte estiaje criaba pardillas, anguilas y alguna tenca.

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